MALLORCA. Escenario de paisajes meditarráneos
PATRIMONIO
MALLORCA
Las primeras muestras patrimoniales históricas de Mallorca son las cuevas de entierro pretalaióticas y los sepulcros megalíticos. Las primeras fueron excavadas en las rocas blandas calcáreas, entre los años 2000 y 1600 aC, fechas coincidentes con el uso de los sepulcros dolménicos, como el de Son Bauló (Santa Margalida) y el de 'S'Aigua Dolça' (Artà). Con respecto a las cuevas de entierro, existen por toda la geografía mallorquina, como los dos conjuntos destacables de 'l'Alzinaret de Sant Vicenç' (Pollença) y de Son Sunyer (Palma). Al final de la época pretalaiótica, aparecen en Mallorca los cuartos navetiformes, de vivienda, como las de 's'Hospitalet Vell' (Manacor), las de 'Es Closos de Can Gaià' (Felanitx), la navetiforme Alemany (Calvià).

La época talaiótica, presidida por el talaiot que le da nombre, marca el triunfo de las formas ciclópeas, de construcción con grandes piedras. Como talaiots individualizados destacamos los de 'sa Cànova' (Artà), 'sa talaia Joana' (Ses Salines), y 'Son Fred' (Sencelles). Alrededor del año 1000, los talaiots acompañan cuartos de vivienda y se integran dentro de una muralla; son los denominados poblados talaióticos, como los de 'Capocorb Vell' (Llucmajor), ses Païsses (Artà), Son Forners (Montuïri), y 's'Hospitalet Vell' (Manacor), en Mallorca. La necrópolis de Son Real (Santa Margalida) es un singular cementerio tardotaloaiótico situado al lado del mar.

De la época púnico-ebusitana, es remarcable en Mallorca la factoría del islote de 'na Guardis' (ses Salines).
La época romana aporta el gran yacimiento urbano de Pol·lèntia, a lado de Alcúdia; la visita incluye el reducto urbano de la Portella, el foro, recientemente excavado, y el teatro, con gradas excavadas en la roca madre. La ciudad romana de Palma se sitúa en el subsuelo del centro antiguo de la capital, bordeando el Estudio General Luliano y la Catedral; se pueden ver restos de la muralla romana, modificada, en el arco de la Almudaina. A partir del siglo V, aparecen las basílicas paleocristianas, de tipología norteafricana. En Mallorca, se encuentran las basílicas de 'Son Peretó' (Manacor), que aportó el mosaico de Baleria, y de 'Son Fadrinet' (Campos), recientemente excavada.

De la época islámica, pese a la importancia de la capital, la Madina Mayurqa, localizada en la actual Palma, no se conservan restos monumentales. El palacio de la Almudaina era la zuda o el castillo-palacio de los gobernadores musulmanes, pero fue profundamente reformado en épocas posteriores; conserva restos en el subsuelo, partes de los muros y el interesante arco del astillero musulmán, además de los baños internos del palacio. Los Baños Árabes de la calle de Can Serra conservan la sala principal, con doce columnas y cubierta de cúpula. Repartidos por la geografía insular, aparecen muestras del sistema hidráulico andalusí, como las canalizaciones de mina denominadas qanat.

La conquista catalana de Jaume I aportó directamente el estilo constructivo gótico; el románico llegó muy marginalmente, con unas capillas de la iglesia del Temple y con algunos portales de iglesias como Castellitx (Algaida) o Santa Ana, en la Almudaina. Las iglesias de repoblación, originarias del siglo XIII, presentan elementos góticos arcaizantes, como los arcos ojivales diafragmas y la cubierta de madera; ejemplos de esta tipología son 'Sant Pere d'Escorca', 'Sant Miquel de Campanet' y 'Santa Anna d'Alcúdia'.

La época del gótico en Mallorca culmina en una joya arquitectónica como es la Seu o Catedral de Mallorca. La Seu es básicamente un templo gótico, aun cuando el portal mayor es del renacimiento tardío, acabado el 1601, y la fachada principal es neogótica, según proyecto de Juan B. Peyronnet, de 1855, superpuesta a la antigua, que amenazaba con desplomarse. La fachada sur configura la que quizás es la silueta más representativa de Palma, caracterizada por el ritmo vertical que marcan los contrafuertes, coronados por pináculos. El portal sur es el del Mirador, gótico del siglo XIV. El portal norte es el de 'l'Almoina' (limosna), del siglo XV, con arcos góticos.

El interior muestra una planta de tres naves que en conjunto abarca una superficie de 6.600 m2. La cubierta es de bóvedas de crucería sostenidas por esbeltas columnas que alcanzan gran altura y dinamismo; el ábside central contiene la capilla elevada de la Trinidad, donde se encuentran los sepulcros de los reyes de Mallorca, Jaume II y Jaume III; el presbiterio, con el altar mayor, la cátedra medieval, y la sillería del siglo XVI configura la capilla Real. Los laterales acogen dieciséis capillas, la mayoría con retablos barrocos. Tiene dos capillas absidales, la del Corpus Christi, con un remarcable retablo barroco y con el sepulcro de Ramon de Torrella en un lateral, y la de San Pedro. La reforma de Gaudí, iniciada en 1904, eliminó el coro central y recuperó la cátedra gótica. La torre del campanario se encuentra adosada al portal de  'l'Almoina'; contiene un conjunto de campanas de entre las cuales destaca 'n'Eloi'. Las salas capitulares y la sacristía 'de Vermells' (de Rojos), alojan el fondo del Museo Catedralicio.

Las parroquias fundacionales de Palma, Santa Eulàlia, Sant Miquel, Sant Jaume y Santa Creu, son de base gótica, aunque fueron reformadas posteriormente. Santa Eulàlia es la que presenta un gótico más genuino, con planta de tres naves y deambulatorio, aunque la fachada y el campanario son neogóticos. Sant Jaume es también un templo completamente gótico, excepto el portal mayor, que es barroco. Sant Miquel mantiene dentro del estilo gótico el portal mayor y el campanario. Santa Creu es también un templo gótico, aunque muy tardío, mientras que el portal lateral es ya barroco; de este templo destaca la cripta de Sant Llorenç, que es de un gótico primitivo, quizás de finales del siglo XIII; tiene un presbiterio cuadrangular rodeado de un deambulatorio de cinco tramos con otras tantas capillas radiales; la cubierta es de bóveda de crucería sostenida por cuatro pilares octogonales. La quinta parroquia de Palma, Sant Nicolau, tiene el portal gótico, mientras que el interior es de tratamiento barroco.

Otro monumento gótico de Palma es la basílica y el claustro de Sant Francesc. La iglesia, iniciada el 1281, tiene cubierta de bóveda de crucería dividida en ocho tramos y capillas laterales con arco apuntado. Contiene el sepulcro de Ramon Llull, de estilo gótico y datado hacia 1480. El claustro gótico es el más importante de la ciudad, con un total de 115 columnas con arcos lobulados que cierran un perímetro de planta trapezoidal. Otras iglesias góticas de Palma son la del antiguo convento de Santa Margalida, actualmente parroquia castrense, y la del Hospital General, que guarda una de las imágenes religiosas que disfrutan de más veneración popular, Cristo de la Sangre.

La Lonja representa la culminación del gótico civil mallorquín y es símbolo del esplendor económico de los mercaderes del siglo XV, puesto que era la sede del Colegio de la Mercadería y servía de sala de contratación. Es obra de Guillem Sagrera. Tiene planta rectangular dividida en tres naves de cuatro tramos cada una, con seis columnas con estrías que despliegan las bellas nervaduras de la cubierta, que es de doce tramos de bóveda de crucería.

Exteriormente presenta cuatro paramentos con torres octogonales en los ángulos y un total de diez torres menores que se corresponden con los tramos interiores. Las ventanas muestran una rica tracería; el coronamiento del edificio es una galería de ventanas conopiales. El portal principal (Levante) es de arco ojival presidido por la imagen del Ángel Defensor de la Mercancía.

El palacio de la Almudaina presenta una configuración básicamente de palacio gótico, con elementos tan característicos como la sala del Tinell, actualmente seccionado, o la capilla de Santa Ana. El castillo de Bellver, en las afueras de Palma, fue construido por orden del rey de Mallorca, Jaume II, entre el año 1300 y el 1311. El maestro de obras fue Ponç Descoll. Tiene planta circular, de gran originalidad, con tres torres semicirculares y la del homenaje, circular y exenta. El patio de armas es de grandes dimensiones y tiene una doble galería de arcos, de medio punto en la planta baja, y de arcos ojivales en la segunda planta. Entre las dependencias interiores destaca la capilla, dedicada a San Marcos.

Otras iglesias de la Part Forana (Parte Foránea) mallorquina, como las parroquias de Sineu y de Algaida, o la iglesia antigua de Santanyí son de estilo gótico. Fortificaciones como el Castillo de Capdepera y los castillos rocosos de Alaró, del Rey (Pollença) y de Santueri (Felanitx), son también básicamente estructuras medievales con elementos góticos. Muchas muestras de la arquitectura rural también presentan elementos de este estilo, como por ejemplo, la torre de los Enagistes de Manacor.

La pintura y la escultura góticas logran un gran desarrollo en Mallorca, con un buen conjunto de muestras, muchas de las cuales son retablos religiosos. Una parte de estas realizaciones artísticas se encuentran repartidas por conventos, iglesias y museos parroquiales o locales, mientras que otra parte se conserva en el Museo de Mallorca. Con respecto a pintura, entre la mesa pictórica de Santa María de Inca, de Joan Daurer, de 1372 (iglesia parroquial de Inca), y el 'Sant Jordi' de Pere Niçard, de la segunda mitad del siglo XV (Museo Diocesano, Palma), tiene lugar un auténtico siglo de oro de la pintura gótica en Mallorca.

El arte Renacentista llega con poca fuerza a Mallorca, debido a la larga duración del gótico. Pero, a partir de 1529, con las aportaciones de Juan de Salas, podemos inventariar importantes elementos ornamentales renacentistas, como el portal del coro de la Catedral de Mallorca y varias ventanas y portales de casas señoriales, especialmente de Palma y de Alcúdia. En Palma, destaca la gran fachada del casal de Can Catlar. Las construcciones defensivas, como las murallas de Palma, en buena parte derrocadas, tienen su origen al siglo XVI. Las primeras atalayas o torres de vigilancia costera, muestra del plan de defensa contra las incursiones corsarias, datan de finales del siglo XVI. La pintura renacentista recibe un buen impulso con las aportaciones de los Llopis. Al final del siglo XVI y principios del XVII la estética de transición entre el Renacimiento y el Barroco se concreta en el Manierismo, con ejemplos como la fachada del Palacio Episcopal de Palma.

En nómina de los primeros edificios barrocos, debemos  incluir el Ayuntamiento de Palma, con fachada barroca presidida por el reloj de la ciudad, 'En Figuera', protegido por una voladiza de madera esculturada; del interior, debemos remarcar la sala de sesiones, con la galería de hijos ilustres y varios símbolos de la ciudad, como el lienzo del patrón de Palma, San Sebastián, obra de Van Dyck. Una de las primeras muestras de templos barrocos es Monti-sion, de la Compañía de Jesús; también sigue el estilo barroco la fachada de Sant Francesc, que muestra un portal con un importante conjunto escultórico presidido por Immaculada Concepción.

La capilla de sant Nicolau de Tolentino, de la iglesia del Socorro, y la sala capitular barroca de la Catedral de Mallorca constituyen interiores barrocos remarcables. Otras muchas iglesias de Mallorca presentan este estilo. Durante la época del barroco, el modelo de los antiguos patios góticos de Palma se enriquece y se transforman en conjuntos originales y sugerentes: son los patios barrocos, una de las aportaciones más importantes de la arquitectura mallorquina, destacan Can Olesa, Can Vivot, Can Solleric, entre muchos otros.

El clasicismo no tiene una presencia demasiado destacada en Mallorca, pero nos muestra edificios como la iglesia de la Cartuja de Valldemossa o la Misericordia de Palma, y las intervenciones del Cardenal Despuig en la posesión de 'Raixa' (Bunyola). También hay interiorismos como el sepulcro de Santa Catalina Tomàs (Palma) y formas tardías y academicistas como el Teatro Principal de Palma. El historicismo de finales de siglo XIX nos aporta el estilo neogótico, con importantes realizaciones como la sede del Consell de Mallorca, la fachada de la Catedral y una buena partida de iglesias, como la de los Dolores de Manacor y la ampliación de la iglesia parroquial de Sineu.

El modernismo nos recuerda el papel de la burguesía de principios de siglo XX, y en Palma nos permite formular la ruta del modernismo, con los edificios gemelos de Can Casasayas, el edificio de riquísima ornamentación que constituye el Gran Hotel, y los de 'Can Rey' y de 'El Águila', y también la fachada modernista de la que es hoy la sede del poder legislativo de la Comunitat Autónoma, el Parlamento Balear. Sóller destaca entre las poblaciones con respecto a la presencia del modernismo, con muestras como la fachada del templo parroquial, el Banco de Sóller y 'Can Prunera'.

Tras el modernismo aparece en Mallorca un estilo autóctono, denominado precisamente regionalismo arquitectónico, que recupera las formas estéticas de los casales tradicionales, con muestras neobarrocas y neogóticas, con ejemplos como Marivent y el palacio March, entre muchas otras.

El racionalismo convive en los años cuarenta con el regionalismo y deja paso a fórmulas más funcionalistas y populistas que llegan hasta la actualidad. Las vanguardias estéticas, como la importante aportación pictórica y escultórica de Joan Miró, se despliegan cohetaniamente con este estilo. Finalmente, en la actualidad, debemos mencionar la obra del internacionalmente reconocido Miquel Barceló, del cual destaca una piel cerámica en la capilla del Santíssimo, en la catedral de Mallorca.


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