IBIZA. El contraste más idílico
CULTURA
IBIZA

La casa

Condicionantes geográficos e históricos contribuyen de manera definitiva al hecho de que la etnografía y la cultura popular de Ibiza y Formentera presenten una singularidad que las diferencian de su entorno más inmediato.

La dispersión del hábitat rural y una explotación de la tierra destinada al autoabastecimiento han sido características definitorias que se han prolongado en el tiempo. Además del cultivo, el cerdo tenía un papel importante, porque ocasionaba poco trabajo y se aprovechaba entero, siendo un referente importante en la dieta alimenticia de la población ibicenca.

También se podían poseer pequeños rebaños de ovejas y cabras, así como conejos y aves de corral. La pesca era una actividad muy importante, y las pequeñas embarcaciones se guardaban en las casetas-varadero, en las calas.

Las casas payesas presentan una tipología que se vincula al hábitat rural del Oriente Próximo durante el II milenio aC. Se trata de una arquitectura que se adapta a las necesidades del crecimiento familiar a partir de un cubo inicial. Presenta una parte que podría considerarse como pública en la entrada: el porxet y el porxo (porche), donde se celebraban las fiestas familiares, los velatorios de difuntos y el cortejo payés; una parte familiar: la cocina; y, finalmente, la parte privada: las casas de dormir. Y además, los espacios con una funcionalidad agrícola o ganadera, como el granero, los corrales, la almazara, el almacén, el pozo o la cisterna, el tancó o pequeño huerto, el lavadero y las acequias.

Debido a los problemas de inseguridad, algunas casas campesinas tenían una torre de defensa que podía estar exenta o incorporada a la casa. Este tipo de arquitectura fue objeto de admiración por parte de los arquitectos funcionalistas de los años treinta del siglo pasado, como ejemplo de hábitat que se adaptaba al entorno y a las necesidades familiares.

Las fiestas

Las fiestas profanas de Ibiza están marcadas por la celebración de los solsticios: el de verano en torno a Sant Joan, y el de invierno en torno a Navidad. No se trata de fechas señaladas, sino de periodos en los cuales se enmarcaban diferentes actividades. Con el solsticio de verano se inician los trabajos de segar, batir y levantar eras, el fuego y el agua de Sant Joan, las rodades de cabra, las beneïdes (bendiciones) de animales y los bailes en pozos y fuentes.

Las fiestas de invierno se inician con la fiesta dedicada a los difuntos: la trencada de piñones, comer granadas y panellets la Tarde de Tots Sants (1 de noviembre). La gran fiesta de invierno, sin embargo, es sin duda la festividad de las matanzas, que consiste en el sacrificio del cerdo o cochinillo para su aprovechamiento alimenticio, y tiene lugar a partir de noviembre, e incluso durante el mes de diciembre. Se trata de una reunión festiva que implica colaboración en la realización de diferentes tareas como la elaboración de la sobrasada, la butifarra y el botifarró. La casa que hace matanzas invita a familiares, amigos y vecinos, un ejemplo de reciprocidad y colaboración entre la comunidad de conocidos.

Además, están las fiestas religiosas de los santos de las respectivas parroquias. Y el día 5 de agosto se celebra la festividad de la patrona de Ibiza, la Virgen de las Nieves, debido a que esta fecha era la más próxima a la conquista catalana del 8 de agosto, aunque resulte sorprendente desde el punto de vista de la climatología ibicenca.

Bailes tradicionales y mitología popular

Con el nombre de ball pagès (baile payés) se denomina la danza tradicional de las Pitiusas, donde hay una clara diferencia entre el papel del hombre y  el de la mujer. La música es interpretada por el sonador, con el tambor y la flauta, y por los bailadores masculinos, con las castañuelas. En cuanto a las variedades rítmicas están sa curta y sa llarga. La indumentaria, especialmente la femenina, resulta bastante espectacular por las emprendades, verdaderos pectorales realizados con coral y plata, o en oro.

Ibiza tiene una interesante mitología popular. Personajes como los barruguets, los fameliars o los follets (duendes) son habituales en la literatura oral. Muchas casas ibicencas presentan cruces blancas pintadas sobre puertas o ventanas, para proteger a sus habitantes de los malos espíritus.

Gastronomía

En lo referente a la gastronomía, platos importantes de la cocina son el cuinat de verdures i llegum del Viernes Santo, los macarrones dulces de Sant Joan, el sofrit pagès, la ensalada pagesa, la ensalada de bescuit o de pescado seco, el guiso de pescado, la borrida de raya, la frita de pulpo, de cerdo o de freixura. También las cocas de pintarroja, de cazón, de pimientos, de tomate, de sobrasada, de acelgas, y los cocarrois rellenos de acelgas o de carne. Y en el terreno de los dulces: las orelletes, los buñuelos, el flaó con queso tierno, y la greixonera hecha con leche y ensaimadas o pan duro. Entre les recetas peculiares destaca la salsa de Nadal (salsa de Navidad), mezcla de dulce y salado.

Más información: www.eivissa.org // www.ibiza.travel


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