MENORCA. Donde el tiempo se detiene
CULTURA
MENORCA

La casa urbana

Si dejamos de lado las casas señoriales de Ciutadella y de Maó (ver el apartado de patrimonio), las viviendas populares de los pueblos y ciudades de Menorca destacan por ser casas unifamiliares de una, dos o, como máximo, tres plantas. Suelen ser casas de trast (con una anchura de unos cinco metros), con sótano, planta baja -en la que está el recibidor-, el comedor, la cocina y un patio. En el primer piso están los dormitorios y, en el piso superior (porxos) la buhardilla o golfes. En las casas más antiguas, las estancias de la planta baja y de los sótanos pueden estar cubiertas con bóveda de arista o de cañón. Predomina el color blanco de cal en las paredes, y el verde en las persianas. Muchas ventanas, sobre todo en la zona oriental de la isla, son de guillotina.

La casa de lloc (casa rural)

El lloc es la unidad básica de explotación agrícola y ganadera de Menorca. El sistema de contratos ha hecho que en la mayoría de los casos el payés no sea el propietario de las tierras que cultiva, aunque a menudo muchas generaciones de una misma familia se han sucedido en la misma finca. Hay lugares donde sólo se encuentra la vivienda de la familia campesina. En otros, muy cerca o en el piso superior, está la vivienda de veraneo de los propietarios, los señores del lloc.

Las viviendas rurales menorquinas son conocidas genéricamente como "ses cases". Su tipología puede ser muy diversa, desde la más sencilla -cuando sólo existe la vivienda de los campesinos- hasta la más elaborada. Generalmente están orientadas hacia el sur, para aprovechar la luz solar y evitar la tramontana. El soportal, un pórtico con arcos, actúa como elemento distribuidor del espacio. En la planta baja está la cocina, el comedor y otras dependencias, algunas de las cuales pueden tener relación con las tareas de la finca (quesería, por ejemplo). A menudo también están los dormitorios de los payeses y su familia, sobre todo cuando la planta superior está ocupada por la casa de veraneo de los propietarios. El piso superior, invariablemente, está ocupado por los porxos o golfes (buhardilla), que sirven de almacén. En torno a la casa encontramos numerosas construcciones auxiliares: cocheras, vaquerías, establos, pajar, etc. y, en ocasiones, una capilla. Algunos de los casales de señores tienen una arquitectura con influencias italianas y neopalladianas, arraigadas en Menorca a partir del siglo XVIII.

Gastronomía

La gastronomía tradicional menorquina es bastante sencilla y típicamente mediterránea. Algunos de los platos más populares eran las sopas de oliaigua y el arròs de la terra. Son muy típicos también los platos al horno o perol, que combinan el pescado o la carne con patatas y tomates. A menudo la verdura también se prepara al horno, como las berenjenas o los calabacines. Últimamente se ha hecho muy famosa la caldereta de langosta, plato que se toma por típico, pero que los menorquines comen en raras ocasiones. El acompañamiento más usual era el queso, que también ha alcanzado una fama notable y tiene denominación de origen, con el nombre Maó-Menorca. Con respecto a los embutidos, los más importantes son la sobrasada, los botifarrons (blancos y negros), la salchicha o carn-i-xulla y el cuixot (jamón).

La gastronomía menorquina también es rica en pastelería. Destacan los diversos tipos de formatjades (con queso, requesón y carne), una gran diversidad de cocas saladas y dulces, crespellets, pastissets, ensaimadas (diferentes de las mallorquinas, y denominadas también coques bambes) y, finalmente, los amargos y carquinyols.

Menorca producía vino en abundancia en los siglos XVIII y XIX, pero diversas epidemias acabaron casi totalmente con la viña. Recientemente se ha recuperado la tradición, y vuelven a elaborarse vinos de calidad, pero con producciones bajas. Los licores menorquines tienen fama, sobre todo la ginebra típica de la isla, el gin, considerado una herencia de los británicos, aunque en el siglo XVIII casi no se producía.

Fiestas populares

Los caballos son los protagonistas indiscutibles de las fiestas populares menorquinas. Todos los pueblos de la isla celebran las fiestas patronales con la organización de una comitiva a caballo, la qualcada (cabalgata), formada por la junta de caixers y un número variable de caballeros. La junta de caixers representa a los antiguos estamentos de la sociedad: caixer capellà o capellana (cura), el caixer fadrí o soltero (en algunas poblaciones se le llama sobreposat), que es el que lleva el pendón o bandera, el caixer pagès (campesino) y el caixer casat (casado). Preside la qualcada el caixer batle (alcalde), un representante del Ayuntamiento, que puede ser el mismo alcalde, excepto en el caso de Ciutadella. La comitiva va precedida siempre por el fabioler (flautista), que cabalga sobre un asno y toca el tambor y el fabiol (flautilla) anunciando el paso de la qualcada.

El ritual de las fiestas (con la excepción de Ciutadella) es el siguiente: el atardecer anterior al día de la fiesta el fabioler reúne la qualcada que, después de pasar varias veces por las calles del pueblo, se dirige a la iglesia para rezar la oración de completas. Después, la qualcada se dirige a la plaza del pueblo, donde la gente hace saltar a los caballos al sonido de la banda de música que toca, entre otras piezas, el Jaleo (en realidad, el fragmento de la zarzuela "El postillón de la Rioja", perfectamente aclimatado a la fiesta). Al día siguiente por la mañana se reúne nuevamente la qualcada, se repite el Jaleo y se acaba con la misa de caixers en la parroquia. En algunas poblaciones, al anochecer, se hacen carreras de caballos.

Las fiestas más importantes de Menorca son las de Sant Joan de Ciutadella, que se celebran los días 23 y 24 de junio y el domingo anterior (Diumenge des Be -Domingo del Cordero-), con un ritual extremadamente elaborado. Aquí la junta de caixers está formada por un representante de la nobleza, el caixer senyor (señor), que preside la comitiva; el caixer capellà o capellana (cura); dos caixers pagesos (payeses); el caixer menestral casat (labrador casado); y el caixer fadrí (soltero), que lleva la bandera. La qualcada está también precedida por el fabioler, pero en Ciutadella interpreta una tonada muy diferente a la de los otros pueblos.

El Diumenge des Be, la junta de caixers recorre a pie las calles de Ciutadella visitando a las familias que aportarán caballos a la fiesta. Va acompañada de un hombre vestido con pieles que lleva un gran cordero sobre los hombros. El hombre representa a San Juan Bautista, y el cordero, al Cordero de Dios, Cristo. El día 23, víspera de Sant Joan, a las dos de la tarde se inicia el repliegue de los caballos. Después de celebrar el caragol del Born (giros en torno a un sito determinado), la qualcada se dirige a la ermita de Sant Joan de Missa.

De regreso, ya tarde, la fiesta continúa por las calles antiguas de Ciutadella (caragols de ses Voltes y de Santa Clara). Al día siguiente por la mañana, la qualcada vuelve a salir a partir de las ocho. En el Pla de Sant Joan, cerca del puerto, los caballeros ensayan los juegos caballerescos que practicarán el atardecer. Después se hacen nuevamente los caragols de ses Voltes y de Santa Clara. Al mediodía tiene lugar la misa de caixers en la Catedral. Al anochecer, la qualcada celebra el momento más espectacular de la fiesta, los juegos des Pla, con los juegos de s'ensortilla (jinete a galope intenta ensartar una anilla con una asta), el trencament de les carotes (juego entre dos jinetes a galope) y el córrer abraçats (jinetes a galope han de abrazarse). La fiesta termina de madrugada, de nuevo con los caragols de ses Voltes y Santa Clara.

Además de estas fiestas patronales, que llenan todo el verano desde finales de junio (Sant Joan) hasta mediados de septiembre (Sant Nicolau, celebrado en el santuario del Toro), la fiesta más importante es Sant Antoni Abat (17 de enero), que conmemora en Ciutadella la conquista cristiana de Menorca por Alfonso el Liberal, en el año 1287. El momento más importante es la procesión de los Tres Tocs (Tres Toques). También es importante la conmemoración solemne de la resistencia de Ciutadella ante la invasión turca de 1558, que se celebra cada 9 de julio.

Bailes y glossat

Los bailes populares menorquines son el fandango, el bolero y la jota. Los bailadores van vestidos con la ropa payesa típica de los siglos XVIII y XIX. Los instrumentos que acompañan a los bailadores son la guitarra, el guitarrillo, la bandurria y las castañuelas. Tradicionalmente, los bailes se hacían durante las fiestas populares, incluidas las fiestas patronales de los diversos pueblos y fiestas familiares y campesinas, como las porquejades (matanzas) y las mesurades.

Las glosas son otra de las muestras interesantes de la cultura popular menorquina. Consiste en dos o más glosadores que, acompañados de un guitarrista, entablan entre ellos una auténtica pugna dialéctica rimada y cantada, al ritmo de la guitarra. El mérito del glosado radica en la improvisación, y los temas que se pueden tratar son muy diversos, incluso con alusiones personales.

Artesanía

La artesanía menorquina presenta una gran diversidad. El calzado artesano tiene una larga tradición, y ha dado mucha fama a Menorca. Actualmente los zapatos menorquines se exportan a todo el mundo y son un referente de moda y diseño. Una variante modernizada del calzado más popular, las abarcas, ha tenido un gran éxito como zapato de verano, fresco y cómodo. La industria de bolsos de malla de plata tuvo un gran crecimiento a principios del siglo XX, y era un trabajo casi artesanal. Muchas familias conservan todavía bolsos de plata, algunos de las cuales son auténticas obras de arte. Al desaparecer su fabricación, algunas fábricas se reconvirtieron para fabricar joyería y bisutería, productos que también han dado mucha fama a Menorca. La artesanía de la madera también es importante. Destacan las barreras típicas de acebuche y otras herramientas tradicionales elaboradas también con acebuche por los aperadores. En cambio, en la ebanistería destacan las variantes menorquinas de los muebles ingleses, sobre todo los estilos Queen Ann y Chippendale, herencia de la dominación británica.


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