MALLORCA. Escenario de paisajes meditarráneos
CULTURA
MALLORCA

La cultura popular

La cultura popular en Mallorca adopta dos condicionantes básicos: los determinantes geográficos y la ruptura que supuso la aparición del turismo, por lo que los etnólogos hablan de sociedad preturística casi como sinónimo de la sociedad tradicional. El hecho insular y el clima mediterráneo han contribuido de manera esencial a hacer perdurar una forma de vida basada en el autoabastecimiento con la agricultura y la ganadería como base de la economía rural, complementada por la caza y la recolección y con poca importancia de la pesca, localizada sólo en algunos puntos.

La casa

En Mallorca, distinguimos diferentes tipos de vivienda. Las grandes casas señoriales de Palma, caracterizadas básicamente por el paso de entrada o vestíbulo, el patio a cielo abierto, con la escalera ornamentada y la galería del primer piso, donde desemboca la escalera.

Normalmente, en el fondo del patio o en los laterales, hay una amplia barrera de comunicación con el jardín, las cocheras y establos y, mediante pequeñas escaleras, los entresuelos o estudios, dedicados a administrar los negocios y el patrimonio de la familia y, a veces, a acoger a los servidores distinguidos de la familia, como el cura.

La casa de posesión o casa rural, que a la vez participa de elementos señoriales, plantea una arquitectura adaptada a las necesidades productivas y a las particularidades del lugar donde está ubicada. Tiene fachada normalmente alta, de tres plantas de altura, delante una carrera, y suele tener un gran patio central o claustro, espacio vital de distribución de las casas, con suelo empedrado y con un pozo que recoge las aguas del tejado. Integradas en las casas de posesión, en la montaña, destacan las 'tafones' (almazaras), que son construcciones destinadas a la fabricación del aceite, mientras que en el 'Pla' (llano) abundan los graneros y depósitos de paja, como también las tierras de viñedos, y las bodegas de vino con sus cubas. Las cocinas típicas de Mallorca suelen ser de campana, con un banco en el que transcurrían las veladas y parte de la vida en familia.

Normalmente, las casas grandes de la ruralía presentan dos habitáculos: en la planta baja, el del payés sea mayoral o amo (arrendatario), y en el primer piso, a veces con auténtica categoría de casal, la casa del señor (propietario). La tercera planta, denominada porche, servía de almacén.

La gastronomía

La gastronomía mallorquina goza de las ventajas de la denominada dieta mediterránea. La cocina isleña es, en términos generales, de gran riqueza en grasas, con abundancia de aceite de oliva e, incluso, de manteca de cerdo, pero equilibrada con abundancia de verduras y frutas. Los tomates son la base para el frugal 'pa amb oli' y para la típica ensalada balear 'el trempó', que tiene además pimiento, cebolla y aceite.

Como platos típicos de Mallorca, algunos extendidos también a las otras islas, podemos destacar las 'sopas mallorquinas', cocinadas en una cazuela redonda de barro; tienen como base, sobre un sofrito unas rebanadas de pan mallorquín cortadas muy finas, y empapadas del caldo que se produce al hervir un variado conjunto de verduras del tiempo, que son las que lucen en el plato, por encima de las rebanadas.

El 'tumbet' también se cocina en cazuela redonda de barro y consiste en una sucesión de capas de patata cortada gruesa, berenjenas y pimiento, todo frito y con salsa de tomate. El 'arroz brut' se cocina con profusión de carne diversa y setas. Otros platos tienen la carne como ingrediente principal, como la lechona al horno, los 'escaldums' de pollo o pavo - este último guisado con patatas- y la sopa tostada, que puede ser de carne o pescado.

El frito mallorquín, de cordero o de cerdo, y el estofado de buey son platos bien conocidos. El conejo con cebolla es el más típico plato con este animal. Los platos de pescado son muy variados y destacan los de pescado al horno- como el mero a la mallorquina-, el arroz a la marinera y la caldereta, un caldo de pescado hervido con rebanadas de pan y con el pescado.

La matanza del cerdo, donde el trabajo, la gastronomía y la fiesta familiar aparecen bien ligados, es una actividad muy viva todavía a día de hoy. Los productos típicos son los 'botifarrones', mezcla de carne grasa muy picada, con sal, piñones y especias, todo metido dentro de un intestino delgado. Los 'blanquitos' similares a los anteriores pero sin sangre, los 'camaiots', de contenido parecido a los botifarrones pero guardados dentro de la piel de los muslos del animal, y la sobrasada, de carne picada, con sal y pimiento rojo, producto este que le aporta su color característico.

En repostería destaca la conocida ensaimada, de pasta finísima, con azúcar, huevos y manteca de cerdo ('saïm'), de donde le viene el nombre. Hay ensaïmadas pequeñas para el desayuno y grandes para el postre, rellena de cabello de ángel o con trozos de frutas escarchadas o sobrasada por encima.

Otros dulces o productos típico son las cocas 'reïssones', los cuartos, y, como especialidades locales, los suspiros de Manacor, las cocas de patata de Valldemossa, las galletas de Inca y las de Sineu, entre otros. Vale la pena remarcar los productos con pasta de la temporada de Pascua, como las 'panades', los 'robiols' y los 'crespells'. A base de verdura, tenemos los 'cocarrois' y la popular coca de verdura.

De los vinos, destacamos los de la denominación de origen Binissalem, especialmente los tintos, de gran finura, que llegan hasta los 14 grados. Otras zonas vinícolas son el Pla y el Llevant. Por lo que respecta a los licores, destacan las hierbas, secas o dulces y el aperitivo denominado 'Palo'.

Las fiestas populares

Las fiestas populares en Mallorca siguen básicamente la cronología del ciclo anual. Agrícola y religioso, a menudo sobre una base ancestral. Muchas expresiones tradicionales fueron importadas de Cataluña, cerca de la conquista de Jaime I y de la repoblación subsiguiente, y se adaptaron profundamente a las islas, y, en algunos casos, han sobrevivido inalteradas, como es el caso de canto medieval de la Sibil·la. Por otro lado, un conjunto importante de fiestas tiene su origen en la conmemoración de algún hecho histórico destacable.

Del ciclo anual religioso, son remarcables las Fiestas de Navidad, con el oficio de las 'Matines', que incluyen el canto de la Sibil·la y, al final de las fiestas, la cabalgata de los Reyes Magos. San Antonio, patrón de la ruralía y de los animales, se celebra el 17 de enero, con la bendición como manifestación más importante y la noche de fuego con los demonios como protagonistas; son especialmente destacables las celebraciones de Sa Pobla, de Muro y de Artà.

El 20 de enero es San Sebastián, patrón de Palma, destacable por los espectáculos musicales que tienen lugar por toda la ciudad. Continúan los últimos días de carnaval, fiesta de raíces paganas, con disfraces y cambios de rol, con especial mención del desfile denominado 'Sa Rúa', en Palma. Las fiestas de Semana Santa empiezan el domingo de Ramos y continúan con las diversas procesiones, como las del Jueves Santo de Palma y la del Viernes Santo de Sineu. Otras tradiciones son el 'Salpàs' y los 'Davallaments', especialmente destacable el de Pollença, y las procesiones del encuentro.

Después de Pascua, son abundantísimas las convocatorias de 'pancaritats' y romerías en las ermitas y santuarios. Entre las convocatorias de primavera destacan las ferias, como la de Sineu, de origen medieval, celebrada el primer domingo de mayo. La díada del Corpus Christi se celebra con procesiones, destacando la que arranca en la Catedral de Palma.

Las fiestas del verano empiezan con las de San Juan, noche de magia y de celebración del solsticio. Poco después tenemos las de San Pedro, con algunas procesiones marítimas. Los meses de julio y agosto, hay un auténtico repertorio de fiestas patronales de los diferentes pueblos, donde se combina la tradición con las modas musicales y fiestas más modernas.

Santa Margarita, Santa Magdalena y San Jaime, el 20, 22 i 25 de julio, respectivamente, son también muy festejados en los diferentes pueblos. El 28 de julio en Valldemossa se celebra la fiesta de Santa Catalina Tomás, con el carro triunfal de la Beata. El 15 de agosto es la festividad de la Asunción de la Virgen María, de gran tradición en Mallorca.

San Bernardo, el 20 de agosto es muy festejado en el monasterio homónimo de Palma, mientras que San Bartolomé, el 24 de agosto, se celebra en diversos pueblos. El primer domingo de septiembre se celebra en Santa Margarita la procesión más típica de Mallorca, dedicada a Santa Catalina Tomás, con una gran rotura de jarras.

Las fiestas de la Natividad de María y del nombre de María (dias 8 y 12 de septiembre) acogen gran cantidad de celebraciones. Una fiesta que recoge la perspectiva del trabajo y la actividad económica, el último domingo de septiembre, en Binissalem, pueblo del vino, tiene lugar la fiesta de la vendimia.

Ya en otoño, rodeando la fiesta de las Vírgenes y Todos los Santos es época de buñuelos. De las ferias de otoño, destacamos la del 'Dijous Bo', de Inca, que tiene lugar el tercer jueves de noviembre. Poco después, el inicio de las matanzas enlaza nuevamente con las fiestas de Navidad.

Del ciclo anual de conmemoraciones civiles, remarcamos la Fiesta del Estandarte, también denominada 'la Colcada', celebrada día 31 de diciembre en Palma, en recuerdo de la entrada de las tropas catalanas de Jaime I de Aragón el año 1229 . El segundo domingo de mayo se celebra en Sóller la fiesta de Moros y Cristianos, un simulacro de batalla en recuerdo de la victoria del pueblo de Sóller sobre corsarios turcos el día 11 de mayo de 1561. Otro simulacro de Moros y Cristianos es el que acontece día 2 de agosto en Pollença, dentro el marco de las fiestas patronales de la Virgen de los Ángeles. El día 12 de septiembre se celebra la 'Diada de Mallorca', conmemoración del juramento de las Franquezas por parte del rey Jaime II de Mallorca.

Las danzas tradicionales

De los bailes tradicionales debemos destacar primeramente los bailes de figura, que constituyen auténticas danzas rituales. Generalmente van ligados a celebraciones religiosas o festivas: las Águilas y Sant Joan Pelós de Pollença, que salen por la fiesta del Corpus; Sant Joan Pelós de Felanitx (día de Sant Joan); los Caballitos de Felanitx (verbena de Santa Margalita, 19 de julio, y San Agustín, 27 y 28 de agosto), los Caballitos de Pollença (20 de enero, San Sebastián), los Caballitos de Artà (san Antonio de Padua, 13 de junio). En Manacor se conserva la típica danza de los 'Moratons' (24 de mayo, Santo Domingo), relacionada con los monjes dominicanos, y también la danza de los Indios, que constituye un baile de cintas (16 de agosto, San Roque).

El 'Baile de los Cossiers' es una danza popular mallorquina ejecutada por tres parejas de hombres y una dama. Estos bailes, que se interpretaban en muchos pueblos de Mallorca, están documentados desde finales del siglo XIV y no solían faltar en las procesiones del Corpus entre los siglos XV y XIX.

El origen de los 'cossiers' es incierto, pero podría remontarse a antiguas danzas paganas de la fecundidad, hipótesis que explicaría el papel de los seis personajes masculinos que se mueven alrededor de la dama, que tiene la función de dirigir los movimientos del grupo. La presencia del 'demonio' plantea la lucha entre el bien y el mal, pero también podría tratarse de una metamorfosis de los antiguos brujos. Los cossiers danzan en Algaida el 16 de enero (San Honorato) y el 24 y 25 de julio (San Jaime), en Pollença el 2 de agosto (Virgen de los Ángeles), en Alaró el 16 de agosto (San Roque), y en Montuïri el 23 y 24 de agosto (San Bartolomé).

Los bailes populares de raíz rural, denominados 'ball de bot', de gran movimiento y espontaneidad, son también muy interesantes. La mayor parte de los bailes son de pareja, y es la mujer la que lleva la iniciativa. Las 'mateixes' y los copeos son los bailes más antiguos; las jotas y los boleros son de introducción más reciente, pero se han adaptado genuinamente.

La artesanía

Hace falta destacar los tejidos, como la roba de llengos (tela de lenguas) (Santa Maria y Pollença), así denominados por los dibujos que diseña la tela, y los bordados a mano (sobre tela de hilo o trapo, con punto de cadeneta o de cruz). El trabajo del vidrio cuenta con talleres reconocidos en Palma y Algaida (Can Gordiola), en Campanet (Menestralia), y en s'Esgleieta (Lafiore), con sopletes de vidrio que repiten todavía hoy su técnica tradicional. Las perlas manufacturadas tienen un punto de referencia importante en Manacor.

Con respecto a la cerámica, destacamos los trabajos de Felanitx (jarras pintadas o bordadas), y especialmente de Pòrtol (Marratxí), donde se trabaja un amplio conjunto de tipología de tierra roja, como ollas, 'greixoneres' y otros recipientes de raíz popular; con respecto a las figuras de barro, son remarcables los curiosos y tipiquísimos 'siurells', de colores vivos, y los también tradicionales pastorcitos para los belenes o pesebres. Del trabajo del metal, existen buenas obras de bronce que reproducen objetos domésticos, como calderas, ollas y braseros de latón. De hierro o acero, mencionamos los cuchillos, como las populares 'cheiras' de Consell, Llucmajor, Muro y Sineu. La obra de palma, hecha de palmito (Chamaerops humilis), produce cestos, sillas, gorros y otros enseres, y es tradicional de Capdepera y Artà. El trabajo de la piel y el calzado tiene buenos exponentes en la comarca de Inca, donde hay buenas muestras de calzado artesano.


PATRIMONI A LES ILLES BALEARS · Agència de Turisme de les Illes Balears (ATB), Conselleria de Turisme i Esports · Illes Balears Institut d'Estudis Balearics Illes Balears