MENORCA. Donde el tiempo se detiene
HISTORIA
MENORCA

La prehistoria y la antigüedad

La colonización humana de Menorca, sin descartar la presencia ocasional anterior de pequeños grupos, no tuvo lugar hasta finales del III milenio aC. A partir de este momento se desarrolla el complejo cultural denominado Pretalayótico, correspondiente al Neolítico final y el Bronce inicial y medio. El Pretalayótico se caracteriza por las construcciones megalíticas (dólmenes, navetas de habitación, etc.) y la práctica de la ganadería y de una agricultura primitiva.

Las sociedades pretalayóticas irían evolucionando hasta dar lugar a la cultura del Talayótico, que abarca el primer milenio aC, aunque con dos periodos bien diferenciados. El primer periodo llegaría hasta los siglos VIII-VII aC, y se caracteriza por la construcción de monumentos turriformes, denominados genéricamente talayots. También aparecieron los poblados, algunos amurallados, que concentran monumentos ciclópeos de tipología diversa (taulas, salas hipóstilas, etc.); algunos de ellos alcanzarían un gran desarrollo (Trepucó, Torre d'en Galmés, Son Catlar).

Parece ser que la sociedad talayótica pasaría por una grave crisis coincidiendo con la introducción de la metalurgia del hierro (siglo VIII aC), que se traduciría en cambios profundos y conflictos internos. A partir del siglo VI, la cultura indígena se vería fuertemente afectada por las influencias exteriores, sobre todo por los púnicos, desde su base ibicenca. Los menorquines, como los mallorquines, se enrolaron como mercenarios en los ejércitos de Cartago y participaron en algunas de las grandes guerras de la Antigüedad (guerras grecopúnicas de Sicilia y guerras púnicas contra Roma).

Menorca y Mallorca fueron conquistadas por el cónsul Quinto Cecilio Metelo y unidas a la provincia de Hispania Citerior (123-121 aC). Los romanos crearon asentamientos militares en Sanicera (Sanitja), Mago (Maó) y Iamo (Ciutadella), que con el tiempo se convertirían en núcleos urbanos. Mago y Iamo irían ganando importancia y se convertirían en municipios de derecho latino en tiempos de Vespasiano (74 dC). La romanización avanzó sobre todo en estas pequeñas poblaciones, pero fue más parcial en el interior de la isla, donde durante siglos perduraron muchas de las características de la antigua cultura indígena. Menorca fue durante esta época lugar de paso de las naves que atravesaban el Mediterráneo occidental, como pone de manifiesto la arqueología, sobre todo la submarina.

Con el tiempo arraigarían en Menorca el cristianismo y el judaísmo. En el año 418, el obispo Severo, que tenía su sede en Iamo (conocida también entonces como Iamona), consiguió la conversión al cristianismo de la numerosa e influyente comunidad judía de Mago, tal como narró él mismo en una carta encíclica donde atribuía esta conversión a las reliquias de San Esteban. Fuera como fuere, el cristianismo arraigó profundamente en Menorca, y en la isla se han descubierto numerosas basílicas paleocristianas.

Del reino vándalo al final de la taifa autónoma de Manurqa

Menorca, como el resto del archipiélago, fue saqueada por los vándalos y más tarde (454) anexionada a su reino, con capital en Cartago. Liquidado el reino vándalo por las tropas de Justiniano, las Baleares quedaron incorporadas al imperio bizantino (535). Conocemos muy poco sobre los siglos VII-IX, cuando las Baleares continuaban nominalmente sujetas en Constantinopla, pero parece ser que se encontraban en un estado de semiindependencia. Los siglos VIII-IX están marcados por los ataques de los musulmanes y, más tarde, de los normandos. A mediados de siglo IX las Baleares eran tributarias del emirato de Córdoba, pero todavía estaban pobladas por cristianos.

En el año 902-903 las Baleares serían conquistadas y anexionadas al emirato de Córdoba. Empezó entonces un intenso proceso de islamización con la llegada de musulmanes árabes, beréberes y andalusíes procedentes de al-Andalus y del norte de África. La Madina Manurqa o Madina al-Jazira (Ciudadela) se convierte en el único núcleo urbano de la isla, que depende de Mallorca. De este periodo sólo tenemos noticias de los ataques que sufrió la isla a raíz de la cruzada pisanocatalana contra las Baleares (1114), y del ataque genovés de 1146. Menorca también fue escenario de la lucha entre los almorávides y los almohades por el control de las Baleares (1202).

Conquistada Mallorca por Jaume I (1229), este monarca firmó un pacto de infeudación con los musulmanes menorquines, por el cual éstos podrían conservar la autonomía a cambio de reconocer la soberanía de Jaume I y entregarle un tributo anual. Es la época de mayor esplendor de la Menorca musulmana, bajo el largo gobierno del rais Said ibn Hakam, hombre culto que se rodeó de una corte literaria en su palacio de Ciutadella.

La conquista cristiana y el final de la Edad Media

El rey Alfonso el Liberal de Catalunya-Aragó conquistó Menorca en enero de 1287. La población musulmana fue esclavizada o expulsada, y la isla fue colonizada por gentes procedentes sobre todo de Cataluña. La conquista, pues, significa la incorporación de Menorca a la civilización cristiana occidental y al ámbito cultural catalán. Entre 1298 y 1343 Menorca formó parte de la Corona independiente de Mallorca. Durante este periodo tomaron cuerpo las instituciones propias de la isla (sobre todo la Universitat de Menorca) y se desarrollaron los núcleos de Ciutadella (capital de Menorca), Maó y Alaior, además de aparecer los embriones de las actuales es Mercadal y Ferreries. La economía es básicamente agrícola y ganadera (ganadería ovina para la exportación de lana y queso), con una cierta actividad manufacturera en los núcleos urbanos. Se trata también de una etapa conflictiva desde el punto de vista social, con continuas revueltas y luchas de bandos oligárquicos por el control de las instituciones.

Los siglos XVI-XVII

El siglo XVI está marcado por los saqueos turcos de Maó (1535) y Ciutadella (1558). El primero, protagonizado por Barbarroja, se saldó con el saqueo de la ciudad y la captura de unos 800 cautivos. Mucha mayor trascendencia tuvo el segundo, ya que una potente flota turca de unas 120 galeras asedió Ciutadella durante nueve días, la tomó al asalto y se llevó a Constantinopla a unos 4.000 cautivos, después de arrasar la mitad occidental de Menorca. La segunda mitad del siglo XVI está marcada por la difícil recuperación después de estas depredaciones, y por la construcción del castillo de Sant Felip, que tenía que defender la entrada del puerto de Maó.

Precisamente la construcción de esta fortaleza y la creciente importancia del puerto de Maó harían que esta ciudad fuera ganando protagonismo en detrimento de la capital, Ciutadella. El puerto de Maó ya era utilizado tanto por la flota española como por otras marinas como la inglesa (entre 1661 y 1679). El siglo XVII, a pesar de la crisis económica y demográfica de las décadas centrales, es de notable crecimiento, y el año 1700 Menorca había alcanzado ya los 16.000 habitantes.

El movido siglo XVIII

Durante la Guerra de Sucesión, los menorquines se rebelaron contra Felipe V, pero el fracaso de la revuelta se saldó con una dura represión. Sin embargo, el año 1708 los británicos conquistaron la isla como aliados del archiduque Carlos de Austria. El Tratado de Utrecht de 1713 reconoció la soberanía británica sobre Menorca, que se convirtió en una pieza clave de la estrategia mediterránea. Los británicos convirtieron el puerto de Maó en una base naval, ampliaron el castillo de Sant Felip e impulsaron la actividad comercial en el puerto de Maó. Por otra parte, los menorquines se libraron de los decretos de Nueva Planta, y pudieron mantener sus instituciones tradicionales y el catalán como lengua oficial y literaria. Los franceses conquistarían Menorca en 1756 y la ocuparían hasta 1763, cuando por el Tratado de París tuvieron que devolverla a los británicos.

En 1782 fueron los españoles quienes conquistaron Menorca, y el Tratado de Versalles (1783) ratificó su dominio sobre la isla. Fue durante esta época cuando se erigió el obispado de Menorca, con sede en Ciutadella (1795), mientras que Maó se había convertido en la principal población de la isla y en la sede de las principales instituciones de gobierno. Los británicos todavía volverían a ocupar Menorca el año 1798, pero tuvieron que devolverla a España cuatro años después, en cumplimiento del Tratado de Amiens (1802).

La Edad Contemporánea

Menorca atravesó una grave crisis económica entre 1820 y 1850 que ocasionó una intensa emigración, sobre todo hacia la nueva colonia francesa de Argelia. A partir de 1850 se desarrolló la industria zapatera y se crearon algunas fábricas importantes. Esta industrialización, no exenta de intensas crisis (crack de 1911) continuó durante el siglo XX (aparición de la industria de la bisutería). Menorca continuaba siendo un enclave estratégico, y el castillo de Sant Felip (derribado en el año 1782) fue sustituido por la gran fortaleza de la Mola, construida a partir de 1848.

El levantamiento militar de julio de 1936 fracasó al mantenerse la tropa fiel a la República. Entre julio y noviembre de 1936 hubo, sobre todo, asesinatos y matanzas de curas y militares. En febrero de 1939, la isla fue ocupada por las tropas franquistas y se desató una dura represión, ahora contra los elementos republicanos. Los años cuarenta y los primeros cincuenta serían muy difíciles. Posteriormente, sin embargo, la fuerte recuperación de la industria y las transformaciones en la agricultura favorecieron un importante crecimiento económico. Menorca entró dentro de la economía turística de manera mucho más tímida que Mallorca e Ibiza, pero ya en los años setenta el turismo ganó terreno hasta convertirse, a finales del siglo XX, en la actividad económica más importante. Sin embargo, el retraso en el inicio de la economía turística ha tenido como consecuencia la preservación de buena parte del territorio, lo cual ha propiciado que Menorca haya sido declarada por la UNESCO Reserva de la Biosfera (1993).

En el orden político, el final del siglo XX viene marcado por el fin del franquismo y la recuperación de las libertades democráticas, que culminaron en la creación del Consell Insular de Menorca (1979) y la aprobación del Estatut d'Autonomia de les Balears (1983).


PATRIMONI A LES ILLES BALEARS · Agència de Turisme de les Illes Balears (ATB), Conselleria de Turisme i Esports · Illes Balears Institut d'Estudis Balearics Illes Balears