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JAUME I. El rey conquistador

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Jaume I
JAUME I
Jaume I nació el 2 de febrero del año 1208 en Montpellier (Occitania, actualmente el sur de Francia). Su padre fue el rey Pere el Catòlic, Pere II d’Aragó y I de Catalunya. Su madre fue Maria de Montpeller.

La tradición que los cronistas nos han hecho llegar sobre su concepción tiene categoría de leyenda. Según dice el propio rey Jaume I en su Crónica, su padre el rey Pere no quería ver a su madre, la reina. Pero gracias a los ruegos continuados de un hombre influyente, el rey accedió a visitar a la reina en Miravall, cerca de Montpeller, y el futuro Jaume fue engendrado.

Según la versión del cronista Bernat Desclot, gracias a la colaboración de un mayordomo del rey, y con la ayuda de la oscuridad, la reina ocupó el lecho real en el lugar de quien estaba previsto que lo hiciera inicialmente, una dama «de gran paratge, molt bella»,de la que el rey estaba enamorado. El rey intimó, sin saberlo, con su mujer. «La dona era molt sàvia e certa, per la qual cosa conegué que havia quedat prenyada, i fou quan es descobrí davant el rei i li digué que ho havia fet perquè "de mi eixís fruit qui plagués Déu e qui fos hereu del vostre regne"».

Según el propio Jaume I, Maria de Montpeller decidió que tenía que poner a su hijo el nombre de uno de los doce apóstoles. Para ello, mandó preparar doce candelas iguales y colocó el nombre de un apóstol en cada uno. Entonces encendió las velas y prometió que bautizaría a su hijo con el nombre del cirio que se mantuviese más tiempo encendido. La candela del apóstol Jaume fue la que duró más, con gran diferencia sobre las otras.

Los designios de la política cayeron duramente sobre Jaume cuando sólo era un niño. A los tres años fue separado de su madre y entregado a Simó de Montfort, el enemigo francés de la cruzada contra los Cátaros, como prometido de una hija suya.

El padre de Jaume murió cuando el hijo tenía sólo cinco años, en la batalla de Muret, en el año 1213, en plena guerra de los Cátaros; poco después murió su madre, en Roma. Por tanto, Jaume fue rey de Aragón y conde de Barcelona desde muy joven. Durante los primeros años de reinado tuvo que afrontar numerosas luchas entre diferentes bandos por las aspiraciones a la corona de sus tíos Sanç y Ferran. El rey niño, huérfano, vivió en Carcassona —en poder de Simó de Montfort— durante un breve período de tiempo. Pero Simó de Monfort, conminado por el Papa, tuvo que entregarlo a sus súbditos. Cumpliendo la voluntad materna, que ponía a Jaume bajo la custodia de la orden del Temple, fue llevado al castillo templario de Montsó, donde vivió desde los seis años hasta los nueve.

Poco a poco, en medio de una corona de Aragón dividida en bandos feudales y luchas internas, creció un príncipe que unía voluntades a al que sobraba carisma. A los trece años Jaume I había sido casado con la infanta Elionor de Castilla, de la que tuvo el primogénito, Alfonso. Pero el matrimonio no se consolidó, porque el rey consiguió la anulación canónica del mismo en el año 1228. En 1235 se casó con Violant d’Hongria, que le dio nueve hijos y murió todavía joven, en el 1251.

La paz de Alcalá (1227) señala el triunfo real sobre la revuelta aragonesa de los nobles y de algunos pueblos y ciudades y del condado de Urgell, que devolvió a su amiga Aurembiaix. Desde aquella hora empezó un nuevo periodo para su reinado: el de las grandes conquistas. Es por eso que su nombre siempre ha ido ligado al apelativo de Conquistador. Desde 1229 también fue rey de Mallorca, y, desde 1238, de Valencia.

La conquista de Mallorca, dirigida directamente por Jaume I, se inició en septiembre de 1229, cuando salió de Salou y de Tarragona una escuadra de más de cien embarcaciones que transportaba un contingente de unos 15.000 soldados, que desembarcó, después de diversas tentativas, en Santa Ponça. La batalla de Portopí, a pesar de pérdidas tan valiosas como los Montcada, abrió al ejército el camino de la Madina Mayurqa, la capital de la isla. El campamento de los expedicionarios se instaló en los alrededores de la Real y empezó el sitio, que duró tres meses y acabó con el asalto general del 31 de diciembre, comandado personalmente por el rey. Todavía hoy, el último día del año, se celebra en Mallorca la Festa de l’Estendard, en recuerdo de la conquista de la ciudad. La campaña continuó sin muchas dificultades contra los sarracenos del interior de la isla, excepto los reductos importantes refugiados en la sierra de Tramuntana.

El 1 de marzo de 1230, el rey Jaume I firmó la Carta Pobla o ‘Carta de Franquesa’ de Mallorca, el nuevo «reine dentro del mar», documento que establecía las normas de la repoblación de la isla, favorables para los recién llegados, y la formación de nuevos núcleos urbanos en la isla.

El rey volvió a Mallorca en el año 1231, cuando Bernat de Santa Eugènia, el lugarteniente que había dejado en la isla, le requirió porque contingentes de musulmanes no sometidos sólo querían rendirse al rey. En esta segunda estancia, con el pacto de Capdepera, Menorca conservó la población musulmana pero permaneció tributaria de la Corona de Aragón. Una tercera vez aún pasó a Mallorca Jaume I: cuando falsas noticias llegaron a Catalunya, según las cuales el rey de Túnez se dirigía a la isla con una escuadra para reconquistarla. La isla de Ibiza fue conquistada por el arzobispo electo de Tarragona, Guillem de Montgrí, y su hermano Bernat de Santa Eugènia en el año 1235.

Los éxitos militares y territoriales de Jaume I culminan con la conquista el año 1245 de todo el reino de Valencia.

Su política occitana, que acabó con el Tratado de Corbeil (1258) -por el que renunció a sus derechos sobre tierras occitanas a cambio de la renuncia de Luis IX de Francia a los antiguos condados catalanes-, podemos decir que fue una dolorosa claudicación. En cambio, la conquista del reino de Murcia, en el año 1266, fue una rápida campaña victoriosa. Pero una vez repoblado de catalanes y aragoneses, cedió generosamente el territorio al rey de Castilla, Alfonso el Sabio. Después de una acción política fracasada en Navarra y de la expedición, también fracasada, a Tierra Santa, el año 1276 Jaume I murió en Valencia.

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 El rey Jaume I es una de las mayores figuras de la historia de las Islas Baleares y, como tal, es un héroe mítico y una referencia.


Con su muerte, gracias a sus disposiciones testamentarias, el Regne de Mallorca -con las otras Baleares, los condados del Rosselló y la Cerdanya y el señorío de Montpeller- se constituyó como corona privativa o independiente, con Jaume II, hijo de Jaume I, como rey titular.



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